QUINTO TOUR. 1995
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Si el año anterior, los prolegómenos del Tour no hacían prever nada bueno, en 1995 los triunfos en distintas etapas de la Vuelta a Asturias, en la general de la Midi Libre y de la Dauphiné Liberé situaban a Indurain en un nivel superior al del resto de los rivales.
Conseguir su quinto Tour consecutivo, una gesta que no habían realizado nadie hasta la fecha, aparecía al alcance de la mano. El diseño de la carrera, que intentaba obstaculizar por todos sus medios al campeón navarro, ya no era amenaza suficiente para Indurain.
La etapa prólogo rompió los esquemas iniciales, ya que la lluvia afectó a los últimos corredores que tomaban la salida, lo que permitió que se vistiera de amarillo un Durand que no figuraba entre los favoritos. Miguel se conformó con esperar su oportunidad arropado por un Banesto que esperaba el momento oportuno para reconquistar un maillot que llevaban conservando en los últimos cuatro años.
La autoridad de Miguel se hizo patente en la séptima etapa, cuando a falta de 25 kilómetros para meta, se alió con Bruyneel en una escapada ganadora en la que consiguieron sacar 50 segundos al pelotón. El demarraje del líder sembró el desconcierto en todos los perseguidores, que se veían incapaces de mantenerle a raya antes de empezar los grandes puertos.
Al día siguiente, en la contrarreloj de Huy a Seraing apenas superó en 12 segundos a Rijs y en 58 a Rominger. Era tiempo suficiente para asentarse como líder de la general y afrontar Los Alpes de amarillo.
El derroche de esfuerzo de Alex Zulle en la subida a La Plagne, una gesta que dejó muy atrás a los favoritos, sólo le permitió asegurarse un puesto en el podio. El suizo apenas sacó unos segundos a Indurain, que había mantenido un ritmo constante a lo largo de toda la ascensión. Fue un momento clave de la carrera, en la que los grandes favoritos fueron conscientes de que ni con el máximo desgaste personal podrían superar al navarro.
Pocos días después, una escapada de Laurent Jalabert inquietó al equipo Banesto, que necesitó tirar a tope de su líder para neutralizar las diferencias. Fue de las pocas sorpresas que ofreció el quinto Tour consecutivo de Miguel Indurain.
En la contrarreloj de Lac de Vassiviere volvió a mostrarse la autoridad de Indurain en la contrarreloj. La victoria de la etapa sirvió para reforzar su liderazgo sobre Rijs y Rominger.
De esta forma, en los Campos Elíseos Indurain volvía a coronarse como el mejor ciclista del Tour de todos los tiempos, dejando a Alex Zulle a 4,35 minutos y a Bjarne Rijs a 6,47. Las diferencias de altura en el podio no manifestaban el abismo entre el gran campeón y sus perseguidores.