CUARTO TOUR. 1994
Pese a la exhibición del año anterior, los resultados de Miguel en los meses previos al Tour de 1994 hacían presagiar una carrera muy complicada. El tercer puesto en el Giro, en el que no consiguió ganar ninguna etapa, hacía dudar de las posibilidades del campeón navarro.
Junto a los discretos resultados en carreras anteriores, también estaba el diseño de un Tour que no favorecía en nada a Indurain. La organización de la prueba francesa necesitaba romper la monotonía de los últimos años y se esforzó en dibujar etapas abruptas, que impidieran relajarse al previsible líder.
La labor del equipo también mejoró en esta edición. Hasta la fecha apenas sobresalía en la contrarreloj por equipos, pero en la quinta etapa Banesto quedó segundo, sacándole 24 segundos al Mapei de Rominger, quien se presentaba como el principal rival de Miguel.
En la contrarreloj de la segunda semana de carrera, entre Perigueux y Bergerac, el líder de la prueba volvió a demostrar su superioridad. Los malos tiempos del Giro quedaban atrás, tanto como un Rominger al que superó en dos minutos o un Bjarne Riis al que superó en 5,33 minutos.
Las distancias de esa jornada llevaron a muchos corredores a poner su objetivo en Hautacam, en una etapa de montaña en la que podían desgastar al navarro. Lejos de conceder la iniciativa a los rivales, Indurain decide atacar y se queda sólo con Leblanc en un ascenso en el que cede la victoria al francés.
Tras la consolidación de su liderazgo, Miguel aprovechó el tirón de Virenque para despejar la clasificación general. El escalador francés destrozó el pelotón en Luz Ardiden, en una jornada en la que sólo el ciclista de Banesto logró seguir su rueda. Ugrumov, Zulle o Rominger volvían a quedar por detrás.
La cronoescalada de Cluses, en la decimoctava etapa, apenas sirvió para definir los puestos segundo y tercero del podio. Ugrumov se hizo con el triunfo, pero veía el maillot amarillo a más de cinco minutos de diferencia. El tercer clasificado de ese año, el fallecido Marco Pantani, se presentó en París a 7,19 minutos de diferencia. Pese a todos los obstáculos por parte de la organización, Indurain volvía a presentarse como el mejor ciclista de la década. Sumaba su cuarto Tour consecutivo, una hazaña que le reservaba un lugar de honor en la prueba.
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