TERCER TOUR. 1993
Un nuevo triunfo en el Giro de Italia, en la edición de 1993, situaba de nuevo a Indurain un escalón por encima del resto de los corredores en la salida del Tour. En la etapa prólogo, en Le Pui du Fou, puso los fundamentos con una contrarreloj en la que aventajó en 8 segundos a Zulle y en 11 a Bugno, sus dos grandes rivales en la edición anterior.
La carrera siguió su curso hasta llegar a la novena etapa, con una contrarreloj en Lac Madine que superó las espectativas. El campeón navarro dejó al resto de los corredores a más de dos minutos, lo que iba cerrando las opciones para gran parte de los favoritos. Entre los pocos que resistieron la embestida de Indurain se encontraba Tony Rominger, quien al día siguiente quiso probar la resistencia del líder en Los Alpes, donde se impuso en Serre Chevalier. Pero lejos de acabar con el navarro, lo único que consiguió es despejar la clasificación de oponentes, facilitando el trabajo a un Banesto que se centró en vigilar al suizo.
Rominger buscó de nuevo el maillot amarillo atacando en Los Pirineos, aunque el resultado volvió a ser el mismo, ya que a sus bruscos cambios de ritmo respondía el navarro con un ligero aumento de ritmo que terminaba reduciendo cualquier diferencia a medio plazo.
La sorpresa en este tercer Tour de Miguel saltó en la contrarreloj final, entre Bretigny y Montlhery. A medida que se iban conociendo los tiempos intermedios, el líder de la prueba no figuraba entre los primeros. Las diferencias no iban a cambiar el resultado final, pero todo hacía presagiar que el ocaso de Indurain estaba cerca, que ya no era imbatible en las cronos. Sin embargo, una vez terminada la prueba se supo que la noche anterior apenas había dormido y que corrió con casi 40 grados de fiebre.
La dolencia de Indurain remitió al día siguiente, cuando la carrera ya se dirigía a los Campos Elíseos. La noticia sobre la gesta de la contrarreloj perdida desalentó a todos los rivales. ¿Si estando enfermo es capaz de mantenerse entre los mejores qué ocurrirá cuando esté sano? Las diferencias en el crono demostraban la lejanía del podio para los rivales. Rominger terminó el Tour a 4,59 y Zenon Jaskula a 5,48.
Este tercer Tour de Miguel Indurain supuso una nueva marca en su palmarés particular. Lograba el segundo ‘doblete’ Giro-Tour consecutivo. Fausto Coppi, Bernard Hinault y Eddy Merckx (que consiguió tres) ya lo habían sumado anteriormente ambos títulos, pero ninguno de forma consecutiva.
|